El principal problema ocular que padecen las mujeres actualmente, debido al uso de cosméticos, es el síndrome del ojo seco y la irritación ocular crónica. Estos se derivan principalmente de la obstrucción de las glándulas de aceite en el párpado y la migración de productos al interior del ojo. Por ello, se recomienda realizar diariamente una limpieza profunda al desmaquillarse y priorizar el uso de productos con materiales naturales, señaló Rosalía Ramírez Jaimes, optometrista de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
*El riesgo de los componentes grasos y los ácaros*
“Existen productos para el arreglo personal, sobre todo rímeles y delineadores, que están hechos a base de ciertos componentes grasos que se adhieren en exceso a los folículos de las pestañas. Esto puede generar complicaciones como el desprendimiento de las mismas”, detalló la especialista.
Ramírez Jaimes aclaró que el desprendimiento no es provocado por el maquillaje en sí, sino que este fomenta la proliferación de un ácaro que vive en el folículo piloso de las pestañas.
La coordinadora de la Licenciatura en Optometría, perteneciente al Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la UAS, apuntó que:
● Si la persona no se desmaquilla adecuadamente ni realiza una limpieza profunda, los residuos acumulados favorecen la presencia de estos ácaros.
● Los desechos generados por el parásito alteran la calidad de la película lagrimal, provocando ojo seco.
● Es esencial buscar atención profesional si se notan cambios en la visión o en el aspecto de los ojos.
“El nivel de ojo seco se va complicando y se vuelve más severo, al igual que la inflamación de los bordes libres del párpado. También pueden generarse alteraciones en las glándulas grasas del ojo, provocando complicaciones conocidas como ‘perrillas’ (orzuelos). Se crean círculos viciosos si no mantenemos el cuidado adecuado”, enfatizó.
*Recomendaciones para prevenir padecimientos*
Para evitar estos problemas y prevenir daños a largo plazo, la especialista recomienda:
1. Desmaquillarse siempre antes de dormir: Utilizar preferentemente productos bifásicos.
2. Cuidar la zona de aplicación: Evitar delinear la “línea de agua” (el borde interno del párpado).
3. Renovación constante: Reemplazar el rímel y los delineadores cada 3 a 6 meses.
4. Higiene de herramientas: Limpiar las brochas y esponjas de maquillaje con regularidad.
5. Uso estrictamente personal: Nunca compartir cosméticos, ya que es una de las principales vías de contagio de ácaros e infecciones.
Finalmente, añadió que ante cualquier anomalía, lo primordial es acudir con un especialista para encontrar soluciones reales y viables.